
Tres poemas de «Adolecer» poemario de Ariana Argandoña
8 de abril de 2026Las últimas generaciones de poetas y lectores están convencidas de que la historia de la literatura peruana empieza a partir del surgimiento de Hora Zero. Ya sabemos que algunos poetas peruanos han optado por el autobombo y la pose decadente durante los últimos veinte años. No obstante, no podemos soslayar que el mencionado grupo cuenta con maravillosos poetas y un solo ideólogo: Juan Ramírez Ruiz.
Notables poetas peruanas como Sarina Helfgott, Rosa del Carpio, Rosa Carbonel, Gloria Mendoza, Lola Thorne, Gladys María Pratz, Lina y Gloria Burneo Seminario, Elvira Ordóñez, Sui-Yun, Patricia Roberts, Libertad Orozco, etc., son prácticamente invisibles y, eventualmente, ninguneadas por algunos críticos establecidos.
El fallecimiento de la extraordinaria dramaturga y poeta Sarina Helfgott, autora del Libro de los muertos y Ese vasto resplandor, ocurrido en el 2020, pasó prácticamente desapercibido. No obstante, esto no nos debe extrañar. Nuestra sociedad es sumamente ingrata con sus escritores y artistas, en general. Del Estado no se debería esperar nada. ¿Vale la pena recordar la situación de olvido en la que fallecieron Francisco Bendezú, Cesáreo Martínez, Juan Ramírez Ruiz, etc.?
De alguna manera, los grupos literarios surgidos antes de 1970 (Liberación, Primero de Mayo, Piélago, Narración) ayudaron a visibilizar a las escritoras peruanas en un medio patriarcal y prejuicioso.
Hoy en día las jóvenes poetas usan las nuevas tecnologías de la información y comunicación. Las editoriales independientes también ayudan. Antes de la pandemia del COVID-19 nos encontrábamos ante un boom de las editoriales independientes. De las últimas generaciones de poetas peruanas destacan Mary Soto, Nora Alarcón, Tilsa Otta, Roxana Crisólogo, Julia Wong, Violeta Barrientos, Carolina O. Fernández, Denisse Vega, Margaret Roman, Stephany Calderón, Anaomi Alayo, Ericka Ghersi, Mary Eliana García, Dina Ananco, Fiorella Terrazas, Jenny Vallejo, Erika Aquino, etc.
Los cambios sociales y culturales ocurridos a partir de 1970 han conllevado que las escritoras peruanas hoy se posicionen mejor que en épocas pasadas. El Premio Nacional de Poesía de 1965 fue otorgado a Cecilia Bustamante y todo el prejuicio de una sociedad patriarcal se reveló. La poeta declaró que «haber obtenido este premio fue algo terrible, casi lo peor que me pasó en la vida. Los colegas estuvieron descontentos y me lo hicieron ver permanentemente con desdén y con burla. Nunca tuve ningún agasajo, ni siquiera una foto». Actualmente, la situación ha cambiado, aunque determinadas formas de discriminación subsisten y el campo cultural lo internaliza.
Un pez me invoca
Un pez es un juglar de madrugada
En la repisa hay restos de una cola de porcelana de peso
Mi acuario está roto
Vacío
Temo que no vuelvas, no lo voy a decir
Estoy seca sin ti y en ti me ahogo
Mis branquias, mis escamas
Hay días en que soy mujer y camino, cocino, escribo
Tengo miedo al agua y no me mojo.
Cuando soy pez, soy tuya. Vuelvo a Chérrepe y a la roca.
Te espero en las tardes.
Julia wong
A duras penas
tercamente
camino en soledad
entre sombras y vientos
rapaces
en La Colmena los mendigos
me ofrecen sus huesudas flores
astutamente
sus cinco pétalos podridos
(a duras penas
es posible pensar en la esperanza)
y continúo sonámbula
hacia la cita
y la claudicación
ya no tengo sed soy
la sed
perdí ni nombre otra vez
más huérfana de mí
exiliada
aborreciéndome
mi boca es un grito para adentro
y sin embargo
no sé por qué sigo entregándome
en oscuros lechos
como un deslumbramiento
(esto también es el amor).
Sarina Helfgott
–
Márlet Ríos, escritor, investigador social y editor UNMSM.


